
Ya no importa si no llegás, no importa, ya no hay tiempo. Agarro mis cosas y apuro el paso. Dejo atrás noches de insomnio cuando la imaginación no me dejaba cerrar los ojos. Ahora no hace falta imaginar nada, prefiero no saber, prefiero no conocer la verdad que escondès en cada rincón de tu cuerpo. Solo abismo y màs distancia. Un abismo me separa de tus cosas, y mis cosas cada vez màs emperradas en traerte hasta acá. Pongo freno a los recuerdos, intento pararlos pero no me dejan, se convierten casi en enemigos íntimos, quizas en su inocencia inerte no se reconocen y fluyen aunque destruyan asi todo lo que encuentren. Apago las luces del día, cierro la persiana y un airecito triste de verano me obliga a inspirar profundamente. Lleno mis pulmones de nicotina y mis pupilas intentan aproximarse en el vano esfuerzo de no ser inundadas por el humo que exhalo. Tu imagen se dibuja en la pared y mi mirada se humedece... ruego a la nada misma que desaparezcas de una vez por todas, imploro al vacío que te vayas, pero un eco de tus últimas palabras me recuerdan que este duelo será màs largo que aquél último verano... "el verano màs triste de la historia", pensaba, pero ahora sé que hay inviernos y primaveras màs tristes y dolorosas..

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