SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

lunes, 3 de noviembre de 2008

MEMENTO


Ya no importa si no llegás, no importa, ya no hay tiempo. Agarro mis cosas y apuro el paso. Dejo atrás noches de insomnio cuando la imaginación no me dejaba cerrar los ojos. Ahora no hace falta imaginar nada, prefiero no saber, prefiero no conocer la verdad que escondès en cada rincón de tu cuerpo. Solo abismo y màs distancia. Un abismo me separa de tus cosas, y mis cosas cada vez màs emperradas en traerte hasta acá. Pongo freno a los recuerdos, intento pararlos pero no me dejan, se convierten casi en enemigos íntimos, quizas en su inocencia inerte no se reconocen y fluyen aunque destruyan asi todo lo que encuentren. Apago las luces del día, cierro la persiana y un airecito triste de verano me obliga a inspirar profundamente. Lleno mis pulmones de nicotina y mis pupilas intentan aproximarse en el vano esfuerzo de no ser inundadas por el humo que exhalo. Tu imagen se dibuja en la pared y mi mirada se humedece... ruego a la nada misma que desaparezcas de una vez por todas, imploro al vacío que te vayas, pero un eco de tus últimas palabras me recuerdan que este duelo será màs largo que aquél último verano... "el verano màs triste de la historia", pensaba, pero ahora sé que hay inviernos y primaveras màs tristes y dolorosas..

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