..Hermosa canción de Coldplay.."The scientist"..
Subo a encontrarte, a decirte que lo siento
Tu no sabes cuan adorable eres.
Tuve que encontrarte, decirte que te necesito
Y decirte que fui yo quien te alejó.
Dime tus secretos, y hazme tus preguntas
Oh Volvamos a empezar.
Corriendo en círculos, persiguiéndonos,
Dirigiéndonos a una ciencia desconocida.
Nadie dijo que sería fácil.
Es una gran lástima para nosotros el apartarnos.
Nadie dijo que sería fácil.
Ninguno, alguna vez me dijo que sería así de duro.
Oh, Llevame de regreso al inicio.
Acabo justamente de estar adivinando,
En números y figuras,
Estirando aparte los enigmas.
Preguntas científicas,
Ciencia y progreso...
No llegan a hablar tan fuerte como mi Corazón!
Y dime que me Amas, regresa y visítame.
Oh, me apresuro para empezar.
Corriendo en círculos, persiguiéndonos,
Volviendo, tal y como somos.
Nadie dijo que sería fácil.
Es una gran lástima para nosotros el apartarnos.
Nadie dijo que sería fácil.
Ninguno alguna vez me dijo que sería así de duro.
Oh, Llevame de regreso al inicio.
Estoy volviendo a empezar...
SÁBADO
Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato
Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.
Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
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