SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

martes, 13 de noviembre de 2007

ESPERO ENTRE LAS SOMBRAS


Camino más de la cuenta y me encuentro perdida en una ciudad que no conozco aún, me río por dentro, por la burbuja en la que estoy inmersa, me causa gracia mi estúpida inocencia. Despúes de dar varias vueltas veo una sombra, algo que se mueve, esta sombra tiene todas las características de una persona, es una verdadera silueta humana, asexuada hasta que descubro que su contextura refiere masculinidad... la silueta sigue moviéndose, por la lejanía no alcanzo a distinguir si se acerca o se aleja... veo que mueve sus pies, que sus brazos siguen un ritmo, pero sigo sin darme cuenta...se aleja??...está viniendo hacia mí?... y el momento exacto en que dejo de hacer pronósticos por lo inútil del intento, recuerdo, TE RECUERDO... y construyo una analogía más en mi lista interminable... esa silueta-hombre-sombra podrías ser vos... veo que caminás, que sos humano (aveces en extremo), que te movés pero no distingo, no entiendo, no veo, no puedo saberlo, no sé si te estás alejando cada vez más o estás viniendo a mí...y es realmente desesperante..quizás en un absurdo intento de hallar mi tan anhelada paz, doble en la próxima esquina y siga recorriendo esta ciudad oscura, una "ciudad de la furia", donde las cosas extrañas ya no sorprenden tanto, donde el impulso-instinto animal se apoderá de todos, donde los sentimientos tratan de manipularse olvidando que todos somos siluetas humanas a lo lejos, pero que cuando nos acercamos somos algo más que eso.. mucho más que una sombra, y no solo nos movemos muy bien, en extremo muchas veces, sino que ese movimiento describe un sentimiento, el sentimiento, las ganas de sentirnos amados, siendo el amor lo único que puede salvarnos...

1 comentario:

Guillermo Paniaga dijo...

HOla, Vale.. estoy acá, devolviendo la visita (gracias por la tuya y tus palabras) y me encuentro con esta "catarsis" que me recuerda mucho el comienzo de algo que escribí hace un tiempo... Grata coincidencia. Volveré.