SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

martes, 30 de septiembre de 2008

EL JUEGO DE LAS LAGRIMAS


No necesitan contarme detalles acerca de
aquel juego en donde terminas llorando.
He recibido mi parte… en este juego del llanto.
Primero hay besos, luego empiezan los suspiros
y entonces cuando menos te lo esperes,
ya estás diciendo adiós.

Un día ya pronto, subiré allá arriba a contarle
acerca de aquel juego que te hace llorar.
y si Él sabe la respuesta, quizá pueda explicar:
¿por qué existe tanto sufrimiento acá?
¿por qué tantas lágrimas se derraman?
¿y qué hacer para detener la impotencia,
cuando el amor en la humanidad parece irse?

Primero todo es maravilloso, un viaje de ensueño.
Y entonces antes que regreses a la realidad,
ya habrás terminado destruido.

No, no quieran más… esta basura de juego.
No, no acepten más… este juego sucio.
No, no quieran más… esta porquería.
No, no caigan más… en su trampa.

No hay comentarios.: