SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

lunes, 1 de septiembre de 2008

.. dormir... y el despertar de un sueño recurrente..


..un fragmento de vos y mi alma derramada... tus pèrdidas y mis duelos eternos, inacabables en un sueño que se dilata en el tiempo sin dejarme despertar..tantos amaneceres aferrada a la nada, convirtiendose la nada en un adjetivo, recurrente, repetitivo y absurdo... tan absurdo como esos ojos, esa palidez enferma, que agoniza entre cuatro paredes sin que nadie se entere, sin que nadie se dè por aludido, sin que a nadie le importe... la precariedad de mis actos y sus consecuencias catastròficas, causa y efecto de un mismo ideal, ideal perdido, pisoteado, humillado..como nunca antes, como nunca quise... y sin querer vuelvo a abrir los ojos, me quedo inmovil y me dejo llevar... caigo de espaldas, a riesgo de que la herida se vuelva abrir, pero ya no duele... y es el momento en que la anestesia hace efecto.. y se siente tan bien... LA SENSACION DE DORMIRSE MUY DE A POCO Y SENTIR QUE EL DOLOR SE ESTA YENDO... se siente tan bien...

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