SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

domingo, 18 de noviembre de 2007

ME HICE CANCIÓN


Las garras de un terrible ser,
desplumaban a un ángel en el cielo,
desde aquí lo vi caer,
hacia el baldío de los misterios,
yo corrí desesperado,
sentí el ardor de una herida abierta,
estaba el ángel ahí tirado,
y en sus ojos habló la tristeza.

NO ME MIRES ASÍ,
DIOS ME HA HECHO PARA CAER
Y NO SIENTAS PENA POR MÍ
TAL VEZ VIVIR CUESTE EL PECADO
Y SI TODO LO SOÑADO
NO VIVE EN LA REALIDAD
ES EL ANGEL QUE TE CUIDA
EL QUE VES CAÍDO ACÁ


Las espinas del cardo santo,
lo abrazaron en su caída,
entre sahumerios de basura,
el ángel aquel se moría,
se hundió un vacío a mis espaldas,
y sentí que solo me quedaba,
en el baldío de los misterios,
con esos ojos tristes que me hablaban.

NO ME MIRES ASÍ...
Es el ángel que te cuida,
que se está muriendo acá

No hay comentarios.: