
Hoy, después de algunas semanas, volví al ruedo. Volví a subirme a mi tan añorado 75 (el bondi que me lleva a la facu), en realidad hoy recordé que no lo extrañaba tanto. Apenas puse un pie en esa lata de enormes ruedas, volví a padecer cada detalle que nos hace tan humanamente argentinos (no sé si pasará en el resto del mundo). Subo y ya de entrada me topo con un espécimen masculino, de esos en edad de merecer pero que su coeficiente intelectual está en -0. Esperaba inocentemente que me deje subir primero (yo estaba detrás suyo), esperaba en vano porque el muy turro se dió vuelta, se percató de mi presencia pero subió impunemente, en realidad no me hacía nada subir esperando mi turno, pero muchas veces uno espera ese gesto que nunca llega, en fin, para que entrar en detalles, SON HOMBRES. Ya esa situación me puso de mal humor (quiero aclarar que mi humor a esa hora es como un montón de pólvora a punto de explotar si le acercás un fósforo, y más ahora que padezco de insomnio). Subo a esa lata de sardinas y me siento victoriosamente, a esa hora encontrar un asiento también se hace un reto. Los asientos digamos que fueron la buena noticia del día, el bondi, milagrosamente era nuevo, y tenía todos los detalles que se han perdido en los demás... asientos sanos, ese cartel con luz al pedo en el techo que dice "cuidado escalón", me pregunto si habrá servido alguna vez a los fines para los cuales fue inventado, de seguro que el que alguna vez lo leyó, lo hizo desde el suelo siendo tardío y en vano su intento de prevenir accidentes, en fin, decía que este colec tenía todo tan nuevo que brillaba, faltaba alguien que te sirva café y un chofer como la gente para que fuera perfecto, pero es mucho pedir en mi país. Logré sentarme airosamente y me aferré a mi mochilita como si se me fuese a escapar, apoyé la espalda sobre el respaldo y emprendí el viaje. Sin más preámbulos empezaron a aparecer aquellos personajes particulares que están en todos los colectivos, cambian de rostro pero actúan de igual manera que el resto de su especie. Se acomodó en los primeros asientos el púber malaprendido que se pone el guardapolvo para viajar barato, se sentó, se acomodó y en cuanto un vejete se acercó hizo la gran argentinada que nunca falla, se hizo el dormido!, lo hubiese agarrado de los tres pelos del mentón y dado una clase acelerada enseñándole lo que su madre le tendría que haber enseñado, pero bue. Le siguió el metrosexual super-production haciendo casi ostentación de su estilo, de seguro que antes de salir tarda más que yo en arreglarse, pobre novia, si es que tiene, y si no tiene me abstendría completamente, no soportaría a un ser más histérico que yo. Al lado del metro sentada una mina con un flequillo a lo mónica gutierrez, muy orgullosa de sus pelos digo: habría que enjuiciar a esas peluqueras!, nadie le dijo a esa pobre mujer que ese flequillo es horrible!?, ni a la misma mónica gutierrez le queda bien (me salió el famoso conchudismo, pero lo tenía que decir). Sube más tarde la del bolso enooooorme chocando a todo el mundo y haciéndose la boluda, a lo que el tierno chofer le pega un grito cuando quiere apoyar ese bolsote sobre no sé que lugar del colectivo, cabe decir que no me gustó que maltrate a la doña, aunque realmente lo mereciera. Estaba la grosa que se levantó tarde como para arreglarse y se va maquillando en plena marcha, es increíble como la mina termina bien después de todos los baches que se come el chofer, esas cosas son envidiables!. No faltó el que va leyendo el diario imaginando que va solo y lo extiende cual si fuera una manta molestando a la pobre infelíz que le tocó sentarse al lado. En la parada esperada sube la tierna madre con su tierno hijito (pre-puber) con esa mochila con carrito que fue el peor invento del hombre. Esta mujer realizó un estudio de campo en el bondi y siempre se para enfrente de los asientos dobles que sabe que van a ser desalojados en las próximas paradas. Todos los días hace lo mismo, espera a que bajen, se sienta con su crío y a la altura de pompeya (ella sube en Lanús) le manda un mensajito de texto al "nuevo novio" (porque antes viajaba con el marido, pero hace un tiempo ya no)avisándole de qué lado se sienta para que el muy boludo se pare en medio de la vereda agitando los brazos y tirando besos en el preciso momento en que el colec pasa por ahí. Hace algunos años hubiese dicho: que romántico!, hoy me parece un boludo importante, gente grande!!!, en fin. Bien en frente mío el que nunca falta, el super looser que clava la mirada en cuanta cosa se mueva. Lo miro extrañada y para mi mala suerte me estaba mirando. Dejo de mirarlo pero me da curiosidad saber si su mirada no fue casualidad, y ouch! otro cruce de miradas, así un par de veces más, lo suficiente para que el flaco piense que se levantó a una mina en el bondi, y lo comente durante el resto del día a sus compañeros no menos perdedores que él, no es que yo sea tan linda como para ser comentada pero a este tipo de flacos les gusta alardear y exagerar en sus cuentos, seguro que en su relato yo tenía un metro ochenta, piernas largas y unas tetas increíbles. No faltó el que se va cabeceando y termina en el hombro de la pobre flaca que va al lado, la minita se corría, movía las manos, y el infelíz nada: si sabés que cuando te quedás dormido te desmayás en el hombro ajeno.. para que carajo dormís!!! estamos todos cansados y dormidos a esa hora, y si hacemos el ejercicio de pensar en el de al lado?, no cuesta nada, es gratis!!! Sube casi llegando a la facu la pobre señora-panza (con un crío en su vientre) que no puede ni con su alma y en el colmo de los colmos una mujer tiene que pegar un gritito y pedirle al resto que ceda su asiento... Yo no puedo creer! a todos los hombres que en su puta vida van a sentir lo que es llevar a una criatura en la panza!, no tienen madre, hermanas, novias!???, es increíble que todavía siga pasando, la boludez colectiva, no hace falta que te tengan que pedir el asiento, hay que cederlo y ya! Y así fueron apareciendo miles de personajes más, esos que siempre suben. Es loco que el colectivo sea un lugar de seudo-encuentros, hay gente que quizás no me volveré a cruzar en la vida si no me tomo ese bondi, y otros que quizás me cruce en otros lugares pero que ni recuerde. Fuí sufriendo cada maldito bache, fui maldiciendo a quindimil y a los putos intendentes de turno... y no porque me haya dolido la herida sino porque tenía miedito que alguna puntada se haga la rebelde, pero por suerte nada de eso pasó... de a poco voy a ir retomando mis tareas habituales, algunas afortunadamente ya retomé, otras de a poco... no me apuro... mientras tanto seguiré tomando el 75...y seguiré siendo tan ANIMAL DE COLECTIVO como el resto...

3 comentarios:
no es muy distinto acá en chile lo de las micros y de los personajes que mencionas somos todos un poco lo mismo que el resto solo piensa en que fuiste todos y ninguno de los personajes antes mencionados a la vez, la abstracción es lo mas sorprendente y sin duda te convierte en un personaje diferente.
se me olvidaba muy buen blog me gusta !
Jejejej! que cómico... también puedo decir que en Colombia es igual o en que magnitud podría ser peor? tal vez en esa que me toca ser la última que se suba por que no importa quien este en frente o atrás y por evitar ser pateada... me quedo casi que corriendo tras del bus ó tal vez en esa que en mi nueva condición y aunque mi panza no es tan "grande" me toca de pie... porque nadie puede suponer que alguien que se encuentre en estado de embarazo se cansa...
Bueeeeno, eso parece ser pan de cada día... Siempre arriba y abajo... no hay medio al parecer.
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