
Las gotitas de lluvia traen algo particular en su interior, algo triste… o al menos a mi me convidan tristeza. Escucho el sonido ambiente que me regala el reloj de pared de mi habitación, y me sumerjo en estas líneas, quizás intentando despegar algunas ideas grises que este día instala en mi interior. No creo que sea un momento apropiado para replantearme cosas, nunca es el momento, pero buen… acá estoy otra vez…
No puedo negar el miedo que me dá esta situación, y me enojo conmigo misma por ser tan cobarde, por llamarlo de alguna manera…me enojo con mi yo interior pero la muy perra no escucha razones… no quiere escucharme más!... y el miedo sigue ahí latente, como en stand by, haciéndose oír, muy instalado el señor, no pensás moverte de ahí???... parece que no… Hay muchos que ya no escuchan, hay otros más que ya no ven, y los días pasan, y las cosas, y la vida, y el tiempo… todo tan efímero que dá pena reflexionar tanto para tan poco... somos tan sólo un instante…si… sólo uno, pero… qué instante por dios!!!... con esto me alcanza y me sobra!, si viniera alguien del más allá a ofrecerme inmortalidad, le escupiría la cara… no quiero ser inmortal, me basta con este segundo que me fue dado por el descuido de mis padres, me alcanza y ya no más, por favor…
Solo espero unas palabras… estoy esperando… esa palabra que me salve y me haga ascender a la superficie, acá está muy oscuro y en poco tiempo el oxígeno podría agotarse…no quiero inmortalidad, quiero vivir este minuto restante, ese minuto que me queda, respirando el mismo aire que respirás…
