SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Entre dioses y mortales



Las gotitas de lluvia traen algo particular en su interior, algo triste… o al menos a mi me convidan tristeza. Escucho el sonido ambiente que me regala el reloj de pared de mi habitación, y me sumerjo en estas líneas, quizás intentando despegar algunas ideas grises que este día instala en mi interior. No creo que sea un momento apropiado para replantearme cosas, nunca es el momento, pero buen… acá estoy otra vez…
No puedo negar el miedo que me dá esta situación, y me enojo conmigo misma por ser tan cobarde, por llamarlo de alguna manera…me enojo con mi yo interior pero la muy perra no escucha razones… no quiere escucharme más!... y el miedo sigue ahí latente, como en stand by, haciéndose oír, muy instalado el señor, no pensás moverte de ahí???... parece que no… Hay muchos que ya no escuchan, hay otros más que ya no ven, y los días pasan, y las cosas, y la vida, y el tiempo… todo tan efímero que dá pena reflexionar tanto para tan poco... somos tan sólo un instante…si… sólo uno, pero… qué instante por dios!!!... con esto me alcanza y me sobra!, si viniera alguien del más allá a ofrecerme inmortalidad, le escupiría la cara… no quiero ser inmortal, me basta con este segundo que me fue dado por el descuido de mis padres, me alcanza y ya no más, por favor…
Solo espero unas palabras… estoy esperando… esa palabra que me salve y me haga ascender a la superficie, acá está muy oscuro y en poco tiempo el oxígeno podría agotarse…no quiero inmortalidad, quiero vivir este minuto restante, ese minuto que me queda, respirando el mismo aire que respirás…