..Voy a tratar de decir sin decir demasiado, solo alivianarme la mente de tantas cosas que pasaron en tan poco tiempo... es extraño.. muy extraño todo esto... me sorprende, quizás gratamente, no lo sé todavía, el tiempo siempre tiene la última palabra.... estoy convirtiendo algo complejo en algo simple, estoy haciendo que la historia dé un giro y tratando de sumar solo buenos momentos, la teoría siempre estuvo solo faltaba llevarlo a la práctica... y no se siente mal, al contrario... solo que me deja reflexiones... no me cuestiono nada, no me arrepiento, me miro, me observo desde acá adentro (de donde sino?) y pienso si será así.. si tiene que ser así y no de otra manera.. no sé si está bien, no sé... pero ultimamente no me estoy dejando opciones..
Prendí la luz, la apagué, jugué una y otra vez con ese panel lleno de botones... revisé el lugar, desordené todo, me caí (casi me caigo en realidad)... era un abismo... y sentí el vértigo en las venas.. aumentó mi frecuencia cardíaca como mecanismo compensador... y alejada de mis pensamientos pude verme niña aún... me temblaban los dedos, movía frenética e inconscientemente las piernas... me reía sin razón... cuando pude abrir los ojos quedé inmovil, inmovil y satisfecha... se sentirá así??... que sentimiento se apoderaba de mi? que era?... no lo sé.. no sé, pero sentí que estaba cambiando las cosas de alguna manera, muy adentro mío, no era perceptible, de hecho jugué bien mi rol, parecía segura, parecía.. pero no... en mi interior se "agitaban corrientes profundas"... fue muy extraño... sin embargo salí casi ilesa..casi...
Me fumo el último cigarrillo de la noche... me fumo el aire... y no sé si quiero ir a dormir.... una cosa más que no sé... solo quiero salvarme... solo quiero sentir ese airecito mezcla de puro y contaminado, golpeándome la cara...
Todo esto solo hace que te recuerde más aún... y que te quiera más también... puedo quererte más?.. parece que este umbral no tiene fin, afortunadamente...
...mañana... otro día...
SÁBADO
Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato
Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.
Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.
jueves, 24 de enero de 2008
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