SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

sábado, 29 de diciembre de 2007

NI A LA ESQUINA (Caballeros de la Quema)



Mentira amarga: el vino no ayuda
Me tome un rio y seguis acá
riéndote en esta silla vacía
Y el mozo en patas empieza a baldear.
Y es lo de siempre... se dobla y se rompe,
de noche todo es beso y carnaval,
pero canta el gallo y nos hacemos maestros
en este horrible arte de lastimar.
Y ahí vamos, con este amor que no va ni a la esquina,
buscando ciegos una tabla en el mar.
Con este amor que mordió la banquina,
cuesta arriba y pedaleando mal.

Amanece y el sol, verdugo,
se come crudas las sombras del bar.
Escabiadores planchando billetes.
"la del estribo jefe... pa' no aflojar..."
Salgo a la escarcha me trepo al ochenta.
Haciendo zetas llego a tu balcon.
Te mereces abrigos que hoy no tengo...
mientras los tejo guarda esta canción.

Con este amor que no va ni a la esquina,
buscando ciegos una tabla en el mar.
Con este amor que mordió la banquina,
Cuesta arriba y pedalenado mal.
Cuesta arriba y pedaleando mal

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