SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

jueves, 13 de septiembre de 2007

CONVIDANDO MIS GRISES

Cada cosita nueva que voy descubriendo me hace quizás más fuerte, esa fortaleza que tanto anhelo, podré ser alguna vez así?, por el momento me distraigo y divago, me creo nuevos fantasmas, los echo cuando me cansan, para después volver a caer en esta especie de estupidez crónica… voy descubriendo nuevos caminos, y sé de ese muro infranqueable, por momentos desespero por derribarlo, por momentos lo observo de lejos, me río de mi idiota inocencia y sigo de largo… y así transcurren los días tan agónicos y fríos recordándome que este invierno quizás sea el más largo, no sé si abrigar mi alma, no sé si dejarla a la intemperie para que aprenda la muy turra a saber elegir, y caigo en la cuenta de que es ella la que elige mis caminos, mi alma y nadie más que ella, elige muy mal, odio decirlo, pero si no hay una sola noche que se amigue conmigo, quiere decir que algo no es como debería ser… Cada detalle nos hace únicos, y yo sigo siendo esto aunque me pese y le pese a todo lo que a su paso me encuentre… puedo discernir con claridad, esto es una estafa, una verdadera estafa al corazón…eso de elegir, me dá vueltas por la cabeza, me taladra los pensamientos, mi sufrimiento es elección mía?, o de otros?, el sufrimiento de los otros es producto de mis elecciones?...quizás estemos todos ligados por un hilo casi imperceptible pero tan fuerte como el acero, estamos unidos por algo.. sería grandioso poder hacer algo bueno con este poder que se nos dá tan impunemente… está el otro, delante de mis ojos, veo lo que le pasa, puedo hasta sentir como siente, me duele cuando le duele, cuando quiere llorar lloro yo primero, cuando se ríe, por dios! doy todo por escuchar esa risa! el otro puedo ser yo, podés ser vos, puede ser aquel, podemos ser todos… ya no hay otros… todos somos uno..y es verdaremente peligroso…un arma de doble filo que no debería estar en manos de cualquiera… Estoy empezando a conocerte, cada detalle te hace único pero a veces prefiero no escuchar…

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