SÁBADO

Un fragmento de “Abaddón, El exterminador" de Ernesto Sábato

Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos dá en fugaces momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que nos encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tienen aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

jueves, 23 de agosto de 2007

DE REGRESO


Sinceramente la inspiración hoy no me acompaña (cuando me acompañó?), pero tenía ganas de hacer catarsis por este medio casi-anónimo. Siento que estoy concluyendo con una etapa bastante importante en mi vida, y eso me hace sentir bien y tener todas las fichas puestas en el futuro. Sin embargo no dejo de vivir HOY, disfrutandolo todo y tratando de no perderme nada. Hoy quizás puedo tener una visión más objetiva de los últimos acontecimientos, más alejada de mi impulsibilidad, y tengo más claras las cosas. Sé hasta donde llegar, esta vez me puse un límite y sé que más allá de eso no voy. No quiero seguir atentando en contra de mi integridad emocional ( y la física se va reponiendo de a poco), tengo muchas más certezas que antes y siento que nada me puede lastimar más... puse un freno... nunca estuve muy de acuerdo con esto de frenarme, pero esta vez es necesario para salir ilesa, o al menos no tan herida. Miro todo desde afuera y puedo ver mis errores, puedo ver cuales son las cosas que están mal, cuales son las cosas que no tengo que tolerar para cuidarme un poco más. Hoy me siento cuidada pero también tengo que hacer algo por mí. Hay situaciones que no debería tolerar y sin embargo las tolero, para que?, realmente siento que no tiene sentido seguir sometiéndome, y aunque aveces la idiotez me inunde, en el fondo solo yo sé como son las cosas y como deberían ser... El tiempo hablará de todos modos y voy a escuchar en silencio... tengo tiempo para volver a caerme y poder levantarme otra vez, sé que la vida ofrece oportunidades a quien las aprovecha y estoy muy dispuesta a no perderme el tren. Y voy a seguir dando partes de mi ser, quizás le llegue a alguien y quizás ese alguien sea lo que siempre esperé, sé que está en algún lugar, no muy lejos, y estoy lista para recibir lo mejor...

No hay comentarios.: